Sede Colegio de Arquitectos de Albacete

Cuncurso / Proyecto seleccionado

Albacete
2007
Cliente: Demarcación de Albacete del C.O.A.C.M.
Sup. 1.947 m2
Presupuesto: 1.321.000 €
Arquitectos: GJ + José María Gastaldo, Hugo Ricardo Mónica

El interés por cómo la construcción de la ciudad y las condiciones urbanísticas son capaces de generar una ocupación atractiva, con valores espaciales y cualidades formales y programáticas para un edificio sugerente, ha sido una constante durante el desarrollo de la propuesta. Pero el mismo interés que ello genera se ha querido corresponder con una actitud abierta que, sabiendo discernir lo fundamental, sea capaz de operar libremente con temas que resultan recurrentes pero no por ello carentes de interés.
La reflexión urbana sobre la parcela en la que se debe actuar ligada al sentido y al protagonismo de los vacíos de la ciudad, las cualidades y calidades de los ‘intersticios’ como lugares vacantes en relación a las condiciones urbanas relativas a su densidad, su estructura y su textura e identidad son aspectos disciplinares que requieren, entre otras cosas, estar atentos a los variados modelos propuestos a través del tiempo. Modelos cuya virtud, incluso independientemente de su resultado, radica precisamente en un sentido crítico y propositivo.
La propuesta intenta por tanto alimentar y dar impulso a la lectura de la ‘matriz’ urbana sólida en la que se inserta, y trata de fundir sus espacios con la propia condición de una textura arquitectónica de continuidad de vacíos como espacios específicos de uso y actividades públicas. Así, el edificio generado, como fragmento de ciudad materializada en base a una secuencia espacial de ‘lugares vacantes y ocupados’, es sólido, es construcción y ocupación arquitectónica, pero también y al mismo tiempo es vacío, es ‘aire’ susceptible de ser llenado y colmatado de usos y actividades diversas.
Las posibilidades de expresar el futuro contenido del proyecto a través de un único plano de fachada (que es lado ‘menor’ de la parcela), sumado a la existencia de unos ‘límites laterales’ como medianeras de importante altura, terminan de expresar con contundencia la futura condición de ‘lugar interior’, de ‘espacio intersticial’, de vacío entre sólidos urbanos emergentes que el proyecto deberá recoger.
El edificio se nos presenta por tanto como un contenedor en el cual sumar contenidos y actividades entre dos límites urbanos muy fuertes y estrictos, e intenta utilizar esta condición para establecer su diálogo con el entorno urbano perimetral. También como potencial y capacidad organizador y liberador de su constitución interior. Y tanto es así que es el propio edificio, a través de la configuración y la manipulación del programa funcional el que entiende que en el solar la medianera y el espacio entre éstas son los verdaderos protagonistas. El espacio ‘vacante’, liberado por la contención que ejercen los muros perimetrales como superficie ‘latente’ se introduce en el proyecto como continuidad del ámbito público de la calle y como generador de los usos previstos.