Escuela de Educación Infantil en Burgos

Cuncurso / Tercer Clasificado

Burgos
2009
Cliente: Ayuntamiento de Burgos
Sup. 830 m2 construidos + 2.460 m2 de urbanización
Presupuesto: 1.024.888€
En colaboración con Losa Edificación y Obra Civil

Resulta imposible desarrollar un proyecto de escuela infantil sin realizar un viaje al mundo del niño. Un mundo en el que la realidad material y la onírica se confunden. Un mundo en el que el individuo camina del primitivismo original hacia el desarrollo cultural propio del adulto. Un mundo en el que el principio básico de poste-dintel no se ha forjado aún. Un mundo en el que la Arquitectura puede volver al mundo de los sueños.

De esta manera resulta clave reflexionar sobre algunos de los principios de la Arquitectura: el fuego, el hogar, como elemento aglutinador de la actividad social, el elemento pseudo místico que nos protege y nos da de comer, el centro del refugio. Esta idea se materializa en una serie de prismas de luz de color (o “armarios de luz”) que captan la luz de NORTE, tenue, atraviesan la cubierta y sin llegar al suelo, reflejando la escala del niño frente a la del adulto, se convierten en el tema central de los espacios que atraviesan.

El proyecto real, que sustenta al onírico, se desarrolla de manera complementaria a lo anterior, sin que las interferencias entre ambos sean traumáticas.
A partir de una parcela muy ahusada, el proyecto se desarrolla de una manera casi intuitiva pero a la vez tremendamente sencilla y funcional. Estamos ante un edificio eficaz, de funcionamiento claro y ordenado, sin alardes superfluos.
Un recorrido que bordea las orientaciones NORTE y ESTE sirve de bambalinas al espacio servido que se abre a las mejores orientaciones: SUR y OESTE.
El cerramiento del edificio, de ladrillo, es espejo de esta actitud. Hacia el SUR y el OESTE las fachadas se abren pero a la vez se protegen de ese sol directo mediante pérgolas, lamas o celosías de ladrillo. Lamas y celosías reflejan la escala del niño frente a la del adulto. Hacia el NORTE y el ESTE, las fachadas son casi totalmente cerradas, abriéndose tan sólo puntualmente como fondos de perspectiva para enriquecer los elementos de circulación.
El recorrido corta los límites SUR Y OESTE y genera dos accesos diferenciados, reduciendo las distancias de circulación. Un acceso principal, desde el que se llega a la sala multiusos-comedor, y otro más secundario, que conduce a la zona de administración y aulas de 0-1 años propiciando una intimidad mayor, tanto para los niños como para las madres a la hora de la lactancia.
Las aulas se abren por un lateral al patio general y por otro a unos patios laterales de carácter más controlado y doméstico. De ambas maneras, el exterior se introduce en el interior. Cada aula es atravesada también por un prisma de luz que rememora las ideas descritas y, recordando al “tokonoma” típico de la Arquitectura japonesa, se convierte en elemento de experimentación espacial y de cierto refugio.
Una franja de servicios recorre la fachada Este. Es aquí donde se sitúan la sala de instalaciones, vestuarios, cocinas, aseos, cuarto de limpieza y almacenaje. Esta banda de servicios resulta accesible también desde el exterior gracias a un pasaje de servicio.
El acceso principal (acceso este) se enmarca con el volumen que alberga las instalaciones y la marquesina que se proyecta por encima del cierre del patio. Pasado el primer cierre nos situamos en un espacio de espera bajo marquesina desde el que tenemos dominio visual sobre el patio general. Esta antesala permite el aparcamiento de cochecitos y la conexión visual de padres e hijos.

Se desarrolla, en definitiva, un proyecto sencillo capaz de dar respuesta a dos mundos.
Dos mundos que cohabitan en cada uno de nosotros.