Ledoux, Théâtre de Besançon, 1784  

 

Nuestro trabajo conjunto surge tras una trayectoria paralela, tanto personal como profesional, que comienza durante los años de carrera en la ETSAUN y que posteriormente continúa a partir de la colaboración en varios estudios, concursos y proyectos.

Es el resultado de una visión común de la arquitectura y de lo que la envuelve.

En cierto modo entendemos eso que llamamos “arquitectura” como la materialización del tiempo mediante la creación del espacio y de la forma. Tiempo, espacio, forma y materia son algunos de los elementos con los que trabajamos, y de la sintaxis entre ellos surge la “arquitectura”.

No entendemos la arquitectura como una disciplina encerrada en sí misma, sino como una actividad que envuelve y afecta a casi todo lo que nos rodea, teniendo como principal protagonista al ser humano. Un edificio debería establecerse intencionalmente en un lugar, o ser en sí mismo un lugar. El lugar, el clima, la cultura, la función y la técnica constructiva son otras de nuestras referencias.

Pensamos que, en un mundo como el actual, nuestro trabajo debería ser simultáneamente “global” y “local”.

Pensamos que la arquitectura debe ser fruto de su tiempo y a la vez aspirar a la intemporalidad. Debe posicionarse en el presente y mirar al futuro sin perder las referencias al pasado.

Creemos en la sencillez, la austeridad y el rigor constructivo.

Creemos que la arquitectura debe ser una actividad fundamentalmente humanista, de servicio, encaminada a mejorar el medio en el que el ser humano desarrolla sus actividades cotidianas y, por tanto, dirigida principalmente a mejorar la vida de las personas.